Comida de Cuaresma Católica es un artículo en el que comparto mi forma de vivir algunos aspectos de este tiempo litúrgico católico.

Estamos en tiempo de cuaresma y hay muchas cosas que me gustan de este tiempo. Es el previo a la Semana Santa y hay muchas cosas que me gustan también de ella.

Pero de la época de cuaresma una de las cosas que más me gusta es la comida. Y cuando iba a empezar la cuaresma de este año pensé de inmediato en los platillos especiales que son propios de este tiempo.   

En mi tierra, los platillos más comunes, por lo menos de la casa de mi madre y en la mía, son los chacales, las lentejas, el pescado y ya no se diga la capirotada.

La capirotada, para quienes no la conocen, es un postre en base a pan. Se necesita dulce de piloncillo con el que se hace un jarabe, con este se empapa el pan y se le pone cacahuate, nuez, pasas, se le agregan grageitas, esos dulcecitos redondos de colores y encima se le espolvorea queso.

Ve el video donde trato este tema completo

Y dirán ustedes -que es esto, es una tremenda revoltura-.

Pues sí, y de allí que se utiliza su nombre para referirnos a alguna situación en que todo se hace un caos. Se dice: “esto es una capirotada”.

Pues bien, esa es la comida de cuaresma de nuestra Iglesia Católica. Quizá si la comemos en alguna otra época del año va a sabernos bien, pero preferimos esperarnos a la cuaresma para comer esos platillos, porque tienen un sabor especial.

En estos días me puse a pensar en eso y me dije: -Bueno, ya estoy pensando en los chacales, en las lentejas, en el pescado, en la capirotada, y en esos platillos propios de este tiempo.

Y bien, ¿pero es tan importante pensar en la comida en este tiempo?

¿No será algo así como la glotonería propia de la navidad, cuando uno está esperando la cena especial y uno se olvida un poco del mensaje de fondo?-

Y llegué a la conclusión de que por lo menos en lo personal no es así.

Estos platillo especiales se preparan los viernes. Y cada viernes de ese tiempo litúrgico cuando me preparo para comer estos alimentos caigo en cuenta de que estoy en cuaresma.

Caigo en cuenta de que faltan menos días para la Semana Santa y eso me hace retomar mi preparación, tomar mis momentos de oración, mis momentos espirituales preparándome para la semana mayor, como también se le conoce.

De hecho, recuerdo que para eso son esos cuarenta días. La cuaresma es tiempo de preparación para vivir con Jesús su pasión, su muerte y su resurrección.

Y si por cuestiones de trabajo o de tantas cosas que uno tiene que hacer en el día, me olvidó un poco del tiempo en el que estoy; cuando me siento a comer en viernes y me sirven lentejas, de inmediato pienso, -“lentejas”, “cuaresma”, “tiempo de preparación”-

Y algo pasa en mí, algo se activa y un propósito llega a mi mente y a mi corazón. Un propósito de poner más atención a la oración, de leer textos propios de la época que me ayuden a ponerme en ambiente.

Cada viernes me como mi plato de lentejas o de chacales, luego el pescado y disfruto mi capirotada, pero al final me queda algo más que su sabor delicioso en mi paladar.

Me queda ante todo el propósito, que luego cumplo, de seguir preparándome para los días tan especiales que están por llegar.

Esta comida tiene su origen y su porqué.

He estado hablando de chacales, lentejas, pescado, en definitiva de una comida especial que nos recuerda un momento muy especial para todo católico.

Que tiene que ver con el hecho de que en estos días se nos pide abstinencia de carne roja y que estos días también se hace ayuno.

De todas estas prácticas es que han surgido estas dietas especiales que han dado lugar a la comida de cuaresma.

Así pues, este año me di cuenta que la comida de cuaresma tiene mucho efecto en mí y en mi preparación para la Semana Santa.

Hoy lo comprendí y yo se los comparto.

Bendiciones.

José Luis Contreras S.

 

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Publicado por JoseLuis

Evangelizador dentro de la Iglesia Católica desde 1990 Participando en Cursos, Talleres, Retiros y Congresos, además de evangelización por Internet desde el año 2000.

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